1095 días

Abr 29

1095 días

@Juan_Zamo

Llego el día, en donde mi mujercita ha vivido 1095 días, o sea, 3 años.

Que rápido pasa el tiempo a su lado. Ya hace 3 años que ella esta aquí, 3 años en los que mi visión de la vida ha cambiado, de “mi vida” a “nuestra vida”. Se hace mayor, pero ese no es el tema que vamos a abarcar hoy, pues empieza a convertirse en un mono tema, y no era el fin de este blog, sino el tema que me gustaría, es expresar el día de hoyes que significan 1095 días para ella, que ha cambiado para nosotros y para ella en estos 1095 días cumplidos.

Una de las cosas de las que uno no es consciente con su hija, hasta que se para a pensarlo, es que no es un bebe, que ya no es el bebe a cuidar. Ya es una personita, con gustos, preferencias y hasta carácter. Ahora ya no es el reloj quien manda en sus rituales de comidas o hábitos. Ahora es momento de consensuar, hablarle, y decidir qué es lo mejor para ella y para su formación, tanto social como personal.

Ya no es cuestión de distraerla, o jugar con ella. Ahora a veces quiere jugar, otras no, a veces le apetece que le hagas cosquillas, y otras prefiere leer un cuento, o ver unos determinados dibujos en televisión. Es decir, ya no es un “trabajo”, es una convivencia.

Constantemente pregunta o expresa -“Yo ya soy mayor, ¿verdad?, porque yo ya tengo esto!”- y alza la mano con tres dedos levantados. Y claro, no puedes decirle que no es mayor, pero tampoco puedes decirle que es una niña pequeña, por varios motivos; uno de ellos es porque realmente ya no es una niña pequeña dependiente al 100%, y otro, y más importante, porque no puedes decirle a una niña pequeña “tu aun eres pequeña” o “no sabes esto o lo otro” cuando es ella misma la que te ha formulado la pregunta de “si es una niña pequeña” o “porque ya no es un bebe”.

Y es que hay determinados aspectos en casa que ella capta, que han cambiado y que la hacen un poco mas mayor. Cosas como no tener cuna, sino cama, no comer en la trona, sino en la mesa, o no tener juguetes simples, sino cosas más complejas como puzles o plastilinas, son cosas que ella sabe que ya no son de bebe.

El colegio es otro reclamo a su atención a su “madurez”. Ella ya es consciente de que el año que viene va un colegio nuevo, a un colegio de “mayores”. Aun no lo ha visitado, pero sabe que será distinto, y algo más serio.

Aparte de su madurez, y como a toda niña, le gustan los jaleos y más si ella es protagonista, y ese fue su cumpleaños. Y este en el punto y final a su 1095 día. Ese día queríamos que fuese genial, que fuese grande, y por ello, lo hicimos pequeño y simple.

 

Pensamos hacer un buen cumpleaños, y una buena fiesta. Pensamos en fiesta temática, o en un parque de bolas, o algo que ella recordara. Entonces nos pusimos a pensar, que los cumpleaños que yo mejor recuerdo es donde me lo he pasado bien, muy bien, pero con los míos, no solo. Es por eso por lo que decidimos pasar un día de campo, con gente que queremos, con buena gente. Sus abuelos, sus tíos, amigos, y vecinos, que la han visto nacer y crecer hasta hoy. Y así lo hicimos. Falto algún que otro familiar, por motivos que se escapan al alcance de todos, pero desde sus primos que veía poco, hasta los abuelos que casi los ve a diario, pasando por amigos y vecinos a los que queremos mucho, todos tuvieron un hueco para darle un achuchón. Y ella encantada. Tuvo su espacio para jugar, correr, comió de lo lindo, tuvo sus regalos y su tarta de sus dibujos preferidos. Creo que fue un buen cumpleaños donde todos estuvimos cómodos y disfrutamos del día. Tanto, que ya echa de menos el tener un cumpleaños, y espera con ansias el próximo.

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