Fiestas Navideñas

Ene 12

Fiestas Navideñas

@Juan_Zamo

El 2013 casi se despide ya, y Lucía vive su segunda  fiesta navideña.

La Navidad la pasamos en casa. Fue un día largo para ella, y se acostó temprano en comparación con el año pasado. Realmente, estas navidades han sido tranquilas, sin trotes ni estrés como otros años atrás, y Lucía así parece que lo percibió también.

 

El año nuevo lo pasamos en casa de unos familiares, y ese día si fue algo más movidito, pero ella se fue a la camita pronto. Debió de estar muy cansada porque armamos jaleo con la celebración en casa, y ella ni se inmutó.

Es curioso cómo cambian las formas de celebraciones, o por lo menos como las vive uno como padre. Años atrás estabas pendiente de saludar a todos, de contar anécdotas, de comer y beber, y este año saludas a quien puedes, con la pequeña en brazos enseñándole todo lo relativo a las fiestas. Las decoraciones, el árbol de navidad, el belén. Supongo que es una forma más de acercarla a nuestra cultura y tradición un poco, y digo cultura y tradición, porque en casa realmente no somos creyentes ni practicantes, o al menos eso hemos comentado mi mujer y yo muchas veces. De hecho, Lucía no fue ni bautizada. Será ella quien lo decida cuando tenga uso de razón y si encuentra “el camino” de Dios.

Lo que en estas fecha fue más expectante fueron los Reyes Magos. Que ilusión, que nervios. Parece que los regalos y sorpresas fueran a ser para uno.

Ella aún no entiende que según nuestras costumbres, recreamos la entrega de regalos de los reyes de oriente a Jesús, haciéndonos obsequios en casa, y sobre todo a los más pequeños.

Como cualquier otro día, se duchó, y le di de cenar mientas charlábamos (yo por lo menos, ella más que charlar, palabreaba). Se fue a la cama, y entonces cené yo.

Por desgracia, el rito de preparar los regalos, es algo que hago en solitario, porque su mamá trabaja en un centro comercial, y ahí el día de reyes se vive de otra manera:  estrés, compras de última hora, y la intención de que la empresa venda el máximo posible con el reclamo, y con el comodín de “es el ultimo día, COMPRA!” cierra tarde. Y una vez cerrado, no viene a casa. Debe preparar todo para el día siguiente: el día de rebajas, así que le toca reformar todo para que esté listo al día siguiente. En conclusión, que llega de madrugada y nunca podemos hacer todos los preparativos juntos, pero bueno.

Pues bien, ella se durmió, y me dispuse a envolver todo los regalos, tantos los de ella, como los que hacemos a nuestros familiares.

Caí en la duda si envolverle sus regalos o dejárselos al descubierto, para que ella sola vaya descubriendo uno a uno. Opté por esta última decisión y creo que fue un acierto. Le encanta desenvolver regalos.

Pues bien, prepare el salón, empapele una mesa con su personaje favorito, Peppa Pig, y me dispuse a decorar el salón para que ella viese como es todo.

Hice algunos globos, le puse lazos a cada regalo, prepare el suelo con su puzle de Bob Esponja, con la idea de que si se tira al suelo para desenvolver regalos, no cogiera frio, y listo!.

 

Justo acababa, llegó su mama, que le gustó mucho como quedó todo. Enseguida nos fuimos a la cama, esperando impacientes que dieran los 8 o las 9, hora que suele levantarse Lucía para el momento esperado.

Morfeo nos visitó, y nos quedamos dormidos enseguida, y la hora de escucha su vocecita diciendo mamaaaa!!, papaaaaa!, llego con la salida del sol….

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