Primeras experiencias poco…. “saludables”

May 23

Primeras experiencias poco…. “saludables”

@Juan_Zamo

He oído cientos de casos, de personas cercanas a mí, sobre las malas experiencias que pasan los primeros días, teniendo un nuevo niño en casa.

Que si lloran a cada hora, que si no duermen bien, el cólico lactante, los gases, las fiebres sin sentido….

Debo reconocer, que yo entonces soy uno de los padreas más afortunados, pues mi niña no presenta ninguno de esos síntomas. Como es normal, habrá día que tenga gases, y se encuentre un poco peor, y llore un poco más, pero por lo demás, nada de nada. Ni cólicos, ni fiebres… pero nunca se esta exento de situaciones de preocupación y nerviosismo.

La única, y por ello no menos importante, mala experiencia que tuve con ella en estos aún 30 días de vida, fue solo con 3 días y casi me mata del nerviosismo.

En poco tiempo, casi nos habíamos hecho con la maña de pañales, gasas, ropitas y demás. En una de esas veces que estábamos cambiándola, y supongo que por intuición normal de padres, la exploramos a fondo, parándonos en sitios como las orejas, la nariz, los ojos, el culito y la vagina.

En una de esas exploraciones rutinarias, vimos como expulsaba un moquillo blanco por la vagina. No extrañamos, pero lo limpiamos, y no pasó nada más. A la noche, el moco volvió a aparecer, así que nos paramos un poco más en limpiarla, y quitárselo, pero su origen venia de tan adentro, que no nos atrevimos a darle con fuerza, así que nos limitamos a quitárselo desde fuera, y al final del mismo, apareció un tono marrón rosado. No nos equivocábamos al pensar que era sangre.

Por suerte, a la mañana siguiente teníamos cita para la prueba del talón, y con ello, veríamos a la matrona, así que le expusimos el caso. Nos dijo que era normal, que no pasaba nada. Que en alguna ocasión, algunas niñas echan la llamada “primera regla”. Nos dio una breve explicación, pero se centraba en que no pasaba nada, que es algo normal.

Nos tranquilizamos mucho más. Pero esa misma noche, al limpiarla, vimos que la sangre había aumentado de forma exponencial. La limpiamos con toallitas húmedas, y no sé si por lo escandalosa que a veces es la sangre, y eso sumados a que la toallita húmeda la acentuaba, nos asustamos mucho porque la sangre ya no era una manchita. Eran ya varias gotas considerables de sangre oscura, que manchaba la toallita y el pañal, así que de forma automática, y a las 11 de la noche, nos pusimos la ropa mas cómoda y rápida posible, montamos capazo en el coche, y fuimos directamente al hospital, para ver si la podían mirar en urgencias.

Mi mujer estaba relativamente tranquila, pero yo estaba que no cabía en mí de los nervios. Cada segundo que pasaba en la sala de espera me parecieron horas. Después de 30 minutos nos llamaron, y pasamos donde un médico de cabecera la exploró. Se sorprendió un poco, y fue a llamar a un especialista. El pediatra de guardia volvió a explorarla, y nos sonrió, dándonos la siguiente explicación:

“No le pasa absolutamente nada. Lo único que ha pasado es que tanto la mama como la niña son muy mujeres” y se echo a reír, para seguir explicándonos.

“Lo que ha ocurrido es que durante los últimos meses de embarazo, la mamá ha transmitido a la pequeña una gran cantidad de estrógenos, que son hormonas sexuales, normalmente femeninas. Esto hace que el bebé presente una expulsión de esos estrógenos de alguna forma, y esta es una de ellas, la conocida como primera regla. Hay otras formas, como hinchazón de senos, o incluso la expulsión de leche por las mamas. Así que no os preocupéis, es solo eso, estrógenos.”

Revestimos a Lucía, y salimos del hospital. Llegamos a casa, y nos acostamos con la preocupación en el cuerpo, de si eso es tal cual nos había comentado el médico.

Pues sí, así fue. Días mas tardes, la mucosidad, y con ella la sangre desaparecieron, y no hemos vuelto a ver rastro ni de uno ni de lo otro.

Esta, supongo que serán una de las muchísimas incógnitas de salud que tendré con ella a lo largo de mucho tiempo, pero fue tan curiosa, que creo es digna de mención.

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